De tal palo, tal astilla

De tal palo, tal astilla

De tal palo, tal astilla.

¿Qué opición merece este refrán?

Primero miran, observan, aprenden y, por último, imitan. Con la imitación consiguen un aprendizaje social, potenciando así su empatía y ofreciéndoles la oportunidad de dominar nuevas experiencias. Por lo tanto, podemos decir que nuestra conducta en sus primeros años de vida son esenciales. La imitación les permite ordenar lo nuevo, lo desconocido, haciéndolo así familiar.

Sin ir más lejos, el otro día mientras me planchaba el pelo (que por cierto, desde que soy mami mi básico es una coleta mal hecha) vino mi hija, abrió el cajón y mirándome empezó a peinarse los cuatro pelillos tiesos que tiene. Me quedé boquiabierta. ¡Al final va a ser verdad eso de que imitan prácticamente todo lo que haces!

Pero ¿quiero que mi hija actúe como yo? Mi respuesta es: depende en qué aspectos de la vida. Quiero lo mejor para ella, y no quiero que cometa mis errores. No soy una madre perfecta, sin embargo, quiero que tenga la capacidad de aprender por ella misma.

Reflexionando sobre el tema, no quiero que sea como yo, quiero que sea ella misma. Puede tener la mitad de mis genes, pero eso no implica que me pertenezca. Quiere decir que gracias al milagro del ciclo de la vida hay una nueva personita en el mundo, con su carácter, su temperamento, su carga genética, su personalidad... que debe vivir su vida, como yo hice con la mía.

¿Qué opinas?

Una mamá en prácticas